Significado de los sueños

El soñar es una de las experiencias más fascinantes que pueda llegar a tener el hombre, es donde damos rienda suelta, a todo lo que en vida no podemos lograr hacer, a veces estos sueños se vuelven misteriosos y nos dejan más interrogantes que respuestas, es en esas ocasiones en donde se requiere la intervención de un experto en la interpretación de los sueños y con esto aclarar a todo aquel que busca una respuesta a lo que sueña. Las tensiones de la vida diaria, los problemas cotidianos que tiene el ser humano son las manifestaciones que el subconsciente hace por medio de los sueños, son muchas las ocasiones que le damos vuelta a nuestras mentes, como interpretar dichos sueños, pero cuando los sueños casi se pueden sentir como reales, por lo regular es el inconsciente que no quiere decir algo.

Interpretar un sueño

Las manifestaciones oníricas que todos tenemos, y la interpretación de las mismas, pueden llegar a ser incomprensibles, por lo que la necesidad de darle una interpretación a todos nuestros sueños es primordial, para saber qué hacer, ante el reclamo del subconsciente, que de alguna u otra forma se empieza a manifestar, es ahí donde el ser humano necesita de un especialista en descifrar las connotaciones de los sueños y darles un significado.

El hecho es que la interpretación de los sueños, al no ser algo que la ciencia explique, se deja a la interpretación que personas que se dedican a ello le puedan dar, es primordial, que tratemos de dar una interpretación a nuestros propios sueños, y es que más que nadie, nosotros sabemos cuáles son nuestros más profundos anhelos y deseos, y quien mejor que nosotros mismos les demos un significado a cada una de las manifestaciones oníricas que tenemos.

Sin embargo, siempre es bueno encontrar a especialistas en darle un significado a los sueños, para ver si de alguna forma, coinciden con la interpretación que uno mismo, le haya dado a todos los sueños que se han tenido, y es que al tener una respuesta a nuestros sueños, es conocerse mejor a uno mismo.

Cuento de terror Entre criptas y lápidas

Cuando cursaba el quinto año de primaria, mi mamá me mandaba a la cama muy temprano. Permanecía en silencio hasta que las luces de mi hogar se apagaban y entonces encendía el televisor en un canal en el cual pasaban cuentos de terror para niños. Es decir, películas de miedo antiguas que obviamente por los efectos especiales de ese tiempo, no me provocaban ningún temor.

Al día siguiente desperté, me desayuné y me fui al colegio. A la hora de la salida, varios de mis compañeros dijeron que irían a jugar a las cercanías del cementerio. Yo les comenté que prefería irme a mi hogar a hacer mis deberes, pero ellos se burlaron de mí, afirmando que era un “gallina”. No podía permitir que me catalogaran de esta forma, ya que al día siguiente los demás alumnos comenzarían a llamarme así.

Los acompañé hasta la entrada del panteón y al percatarme de que estaba cerrado, pensé en que podría irme a casa, pero en el momento uno de los muchachos se saltó la reja y los demás lo siguieron. Ya dentro del camposanto, un escalofrío me recorrió de la cabeza a los pies, pues como por arte de magia del cielo se comenzó a nublar y las gotas de lluvia empezaron a descender copiosamente.

A la mayoría de las tumbas del panteón les hace falta mantenimiento, ya que algunas lápidas yacían tiradas al lado de las criptas, debido al crecimiento irregular del césped. Escuché fuertes ruidos que venían detrás de mí y al ver de qué se trataba, del interior de mi cuerpo salió un alarido que hizo que mis compañeros huyeran despavoridos. Se trataba de unos zombies que me perseguían.

Cuento de terror Entre criptas y lápidas

A muchos de ellos la poca piel que les quedaba sobre los huesos, se les iba cayendo a pedazos a cada paso que daban. Súbitamente me rodearon y creí que iba a morir. En eso escuché los aullidos de gatos, abrí los ojos y vi emocionado que estaba en mi cama. Había sido solo un mal sueño fruto de tantos cuentos que había escuchado.

Leyenda de terror Los fantasmas de Tlatelolco

Muchas leyendas de terror se conocen del sitio de la matanza de Tlatelolco, hoy les contare una que al familiar de un amigo cercano le ocurrió, en el año 2007, Faustino Arreola, de oficio frailero, llevo a su pequeño niño a que conociera a una de las tías que más quería dicho personaje, su madre y abuela del niño había muerto muchos años atrás, y uno de los soportes que mejor recuerda en su vida, fue su querida tía, Lourdes Munguía ya con más de 80 años encima, se había aferrado a quedarse en los multifamiliares en donde había sido los tan mencionados asesinatos de parte del ejército mexicano, ante la revuelta de todos los estudiantes, antes de los juegos olímpicos del 68.

Faustino llego con su pequeño hijo, al departamento de su tía, en el cual parecía que el tiempo se había detenido, ya conociendo al pequeño hijo, se fue con un juguete a una de las recamas y Faustino se puso a platicar con si querida tía, el infante como todos los niños de la edad, tenía una imaginación tremenda, por lo que Faustino, siempre le seguía la corriente, pero al escuchar a su hijo murmurando, fue a la recamara.

Encontró al pequeño hablando hacia arriba, como quien platica con alguien, en eso volteo y vio a su papa, y le dijo, mira papa él se llama José, está asustado, dice que el ejército lo quiere matar, andaba corriendo y no sabe en donde sus amigos estarán, por más que una criatura sea inteligente a la edad de 4 años, no podría saber todo lo que decía, por lo que intuyo que ahí estaba el espíritu de una de las personas que no habían descansando en paz, Faustino solo le dijo a su hijo, dile hijo, que siga la luz que se le presente, y ahí encontrara la respuesta a todas sus interrogantes.

Después de eso el niño siguió jugando como si nada, a lo que Faustino aun temblando, le pregunto si su amigo seguía ahí, el niño solo con la mano le apunto a la ventana, en donde el sol daba con todo su esplendor y le dijo, se fue a la luz que me dijiste que se fuera papi, ya no volvió.

Leyenda de terror Los fantasmas de Tlatelolco

Fue así como el niño, ayudo al espíritu de esa alma en pena, a entrar a un lugar mejor.

Mito de la moneda del diablo

Salió con una tristeza inmensa, y para acabar, ni para el camión hacia su casa tenia, con lo que tuvo que caminar, en el transcurso del camino, que eran muchos kilómetros, el destello de la luna, se vio reflejado en una moneda dorada que encontró al caminar, era una moneda muy extraña, pero parecía de oro, así que la guardo, y siguió caminando, así iba campante y un ratero le salió al quite, para quitarle lo poco que tenía, el no contaba con nada, pero se acordó de su moneda, el ratero al querer vaciarle la bolsa y sentir la moneda, sin querer se disparó en una de las piernas, lo que lo hizo correr, fue entonces en donde Genaro supo que la suerte al parecer le había cambiado.

Mito de la moneda del diablo

Al otro día, paso a una casa de empeño para evaluar, la moneda que se había encontrado, le cotizaron la moneda de oro, en varios miles de dólares, por la antigüedad de la moneda, y porque era de la más alta calidad, con el avaluó en mano, llego a una casa de apuestas, y pidió crédito, a cambio de la moneda, tan solo les pidió, que no se la quitaran, hasta terminar el día, lo que los encargados, aceptaron, sabían que Genaro casi vivía en el lugar y en ningún otro lado lo querían, por su mala suerte.

Así le prestaron 500 dólares, con los cuales, empezó en la ruleta, todos a uno de los colores de la mismas, y dijo en voz alta – Si cae con la cara hacia arriba, voy todo al negro, si cae con la cara hacia abajo, todo al blanco, pero si llega a caer parada sin caer en ninguno de los dos lados, le apostare al verde- Todos los que han apostado en la ruleta, saben que la probabilidad de atinarle al verde, era mínima, por eso paga mucho más, entonces aventó el volado, y cuando iba cayendo, la moneda dio un giro en el paño verde de la mesa de apuestas y cayo parada.

Todos se quedaron estupefactos, era la peor apuesta que podría hacer, pero cumplido su palabra, Genaro, en cuanto empezó a dar vueltas la ruleta, puso sus fichas en el color verde, el silencio se hizo en la casa de apuestas, todos se quedaron viendo la bola girar, cuando pensaban que caía en negro, dio su ultimo brinco y cayo en el color verde, los gritos, no se hicieron esperar, era lo más difícil que se podía acertar, y Genaro con toda su mala suerte, le había atinado, la moneda le decía con todo lo que había pasado, que es lo que tenía que hacer.

Ese día, Genaro se quitó el apodo de “Genaro mala suerte” para siempre, y se llevó del casino, más de 22,000 dolares, tan solo porque iban a cerrar, a todo lo que apostara, le atinaba, tan solo con pedirle a la moneda que le dijera, por medio de un volado, que hacer, ase se subió a un taxi y llego a su hogar, todo había cambiado, más algo más, que no esperaba, salió en su hogar.

Mito de la moneda del diablo

Era el espíritu de la suerte que acompañaba, en la cara de la moneda, que se le había aparecido, a Genaro, para reclamar, y le dijo lo siguiente: – Genaro, te he demostrado, tan solo en una noche, lo que puedes llegar a ganar, tú decides si te quedas con lo que ya ganaste y dejas la moneda en donde la encontraste, para que otro se beneficie como tú o dejas en prenda tu alma, a cambio de vivir, más de 25 años con las mieles que da el dinero, tú tienes la última palabra.

No es que Genaro, fuera muy católico, ni siquiera sabía, si era el mismo diablo el que lo tentaba, pero le contesto, que con lo que había ganado, era suficiente, para cambiar su vida, empezaría de nuevo, sin tener la necesidad de jugar, la moneda la regreso, y yo cambiare desde este mismo momento, al otro día, Genaro paso por el mismo lugar, dejo caer la moneda de la suerte, y no volteo la vista hacia atrás, la tentación que el demonio le había puesto, era muy grande, pero lo primero que hizo, fue llegar a la iglesia, dio el diezmo de lo que se había ganado, y juro no volver a jugar, desde ese día, Genaro dejo de asistir a los eventos en donde se involucraran juegos de azar, y cambio su vida, radicalmente, ahora se sabe que Genaro Moreno, se volvió uno de los más grandes empresarios, que dio dicho lugar.

Cuentos de animales Los músicos de Bremen

Este cuento breve se lo dedico a mi amiga Mirta, pues es uno de sus consentidos. Un burro viejo que había estado acarreando costales de harina para el molino, se percató de que su amo planeaba sacrificarlo, pues según él, “ya era tiempo de que descansara”. Para evitar ese terrible desenlace, el animal se escapó durante la noche y pensó que podría comenzar una nueva vida dedicándose a tocar la guitarra en Bremen.

Por el camino, se encontró a un perro que sostenía una bolsa con su hocico.

– ¿Qué haces aquí canino? Preguntó.

– Me escapé de mi casa, ya que mi amo no hace más que pegarme. Lo malo es que no tengo a donde ir.

Cuentos de animales Los músicos de Bremen

– Ya sé, porque no vienes conmigo. Yo me dirijo a Bremen para laborar como músico. Si quieres, podemos formar un dueto en el que tú toques las percusiones.

– Sí, creo que puedo hacer eso. Además los boleros siempre me han gustado.

De ese modo, el burro y el perro prosiguieron el camino. Horas más tarde, se asustaron al escuchar unos gruñidos que provenían de un oscuro callejón.

– ¿Qué es eso? Tengo miedo. Exclamo el perro.

– Los ruidos vienen de allá. Me acercaré para ver de qué se trata. Replicó el burro.

Fue así como de entre las sombras emergió un maltrecho gato al que le faltaban dos bigotes.

– Buenas noches, no quise asustarlos. Deseaba atrapar un ratón que lleva ya un buen rato escondido en ese bote de basura, mas creo que mi reflejos ya no son los mismos de antes. Pronunció el felino.

– No me digas. ¿Tú también perdiste tu hogar?

– Sí y no. Les explico. Sucede que mi ama vivía en una casa de reposo y hace una semana falleció. La dueña del asilo, me echó a la calle esa misma tarde. Cómo me gustaba sentarme al lado del calefactor en esas noches lluviosas. En fin, pronto la veré en el cielo.

– No digas tonterías. Aún tienes mucho por vivir. Ven con nosotros, somos un dueto de artistas que está predestinado a triunfar en Bremen. Por supuesto, hay cupo para alguien más.

– ¿De verdad me invitarían a participar en su grupo? Cuestionó el gato.

– Sí. Puedes tocar la trompeta. Dijo el perro.

Ahora el trío, ya se encontraba a menos de un día de llegar a su destino. No obstante, mientras pasaban frente a una granja oyeron a un gallo que cantaba desesperadamente.

– ¿Por qué cantas, si son las siete de la noche? Preguntó el burro.

– Canto porque desgraciadamente mis ojos, ya no funcionan como deberían y pensé que estaba por amanecer.

– Si vienes con nosotros a Bremen, no tendrás que preocuparte, pues al aceptar ser el cantante de nuestra agrupación, nosotros te cuidaremos.

– Magnífico, cuenten conmigo. Expresó el gallo.

Ya en Bremen los animales vieron que unos bandidos estaban robando una tienda de instrumentos abandonada. Idearon un plan y con astucia lograron ahuyentarlos, sin que los pillos pudieran robarse una sola cosa.

Remodelaron el lugar y desde ese día tocan en el local. La gente que pasa por ahí les deja monedas y comida.

El cuidador del cementerio

La juventud siempre se ha caracterizado por ser un poco rebelde y querer experimentar cosas para tratar de ajustarse a un grupo de personas, este es el caso de pedro un estudiante de medicina al que le presentan a un grupo que se dedica a profanar tumbas en los cementerios.

Una noche invitan a pedro al cementerio porque le van a enseñar como saltarse la seguridad, pedro en su afán por adaptarse al grupo acepta ir.

Después de una breve explicación de cómo no ser vistos por el cuidador, logran entrar y se disponen a escavar para sacar los restos humanos y robar el cráneo que es de más valioso para su grupo, al lograr el cometido le dan a Pedro a manera de recompensa este cráneo.

Pedro lo guarda en un baúl del sótano para que nadie se diera cuenta, pero lo que no imaginaba es que este tipo de actos le traerían noches en vela y sustos que jamás hubiera imaginado, en una de esas noches de tortura apareció un hombre preguntando por él, pues le había robado lo más preciado de su vida, al encontrarlo este hombre se desvaneció un poco y le dijo que porque había robado el cráneo de su único hijo, a lo que pedro no supo responder, por lo que el hombre que al parecer era un fantasma lo obligo a tomar un líquido que lo dejo sin habla.

El cuidador del cementerio

Desde ese momento pedro no volvió a salir de día y se dice que vaga por todos los cementerios como cuidador para encargarse de que nadie pueda profanar las tumbas.

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Cuento infantil El nuevo traje del emperador

En un reino muy lejano, vivía un emperador muy bueno que era conocido por ser compasivo y ayudar a los necesitados, siempre que éstos le pedían auxilio. Sin embargo, el soberano tenía una debilidad: le encantaba estrenar un traje nuevo cada día del año.

– ¡Estoy hastiado de los mismos diseños y colores! ¿Qué no habrá alguien en otra comarca que sea capaz de crear algo completamente diferente? Le decía insistentemente a su ayuda de cámara.

– ¿Por qué no le pide a sus soldados que le busquen nuevos costureros?

– Es una brillantísima idea. Antes de que se ponga el sol, les daré la orden para qué lo localicen lo antes posible.

Cuento infantil El nuevo traje del emperador

Además, el emperador ofreció una recompensa de 1000 monedas de oro a quien pudiera crear un vestuario único para usarlo en la cena de gala que se llevaría a cabo para celebrar su cumpleaños número 50.

Dos pillos de una población cercana leyeron el aviso y urdieron un plan para estafar al monarca de una manera tan sutil, que nadie se daría cuenta.

Los individuos se presentaron alegando ser sastres de alta escuela, acostumbrados a trabajar solamente con seda de la más alta calidad e hilo de oro.

– Su majestad, nos gusta trabajar con total privacidad. Por eso, mi compañero montará los telares en una habitación del palacio, más no queremos que nadie nos interrumpa mientras estamos laborando.

– Si descuiden, el gran visir se encargara de que no los perturbe ni el aleteo de una mariposa.

Los días transcurrieron y del improvisado taller no salía ni el más mínimo ruido. Eso preocupó al encargado de vigilar el proceso de confección del vestuario real, por lo que fue a ver qué era lo que sucedía.

Al entrar al salón quedó boquiabierto al notar que los telares no habían sido utilizados. No obstante, el oro y la seda habían desaparecido.

– ¡Oigan ustedes, que treta es esta! Cuando el emperador se entere, hará que sus cabezas rueden hasta el fin del mundo.

– ¿Pero que no ve aquel traje que está sobre la mesa? Esa es la vestimenta que le llevaremos el día de mañana a su majestad, para que se la pruebe.

El hombre por más que se restregaba los ojos, no podía ver nada.

– ¡Pero si ahí no hay ningún traje! Replicó enfurecido el representante del emperador.

– ¡Ah, ya sé porque no puede verlo! Es usted un ignorante. Únicamente los inteligentes pueden apreciar la belleza de una pieza tan delicada como la que se encuentra aquí. Respondió uno de los supuestos sastres.

En cuanto expresó eso, el hombre asintió con la cabeza y comenzó a decir:

– Ahora que lo dice, claro que lo veo. Es de color dorado con vivos en tonos rojizos ¿no es así?

– En efecto, es de ese color que usted menciona.

El encargado acudió a los aposentos del emperador y le contó lo ocurrido. El monarca, para no pasar como “tonto” les siguió el juego y el día de su cumpleaños iba vestido únicamente con su ropa interior.

Su séquito y los invitados se aguantaban a duras penas la risa de verlo semidesnudo. Más nadie decía nada porque el gran visir se había encargado de contarles la historia antes de que bajara el gobernante.

La celebración siguió tranquila hasta que uno de sus sobrinos se le acercó al emperador y le dijo:

– Tío, ¿porque hoy no llevas traje?

Al oír eso, el emperador comprendió el engaño y mandó apresar a los sastres. Pidió disculpas y subió a toda prisa a ponerse uno de sus “viejos” trajes. Encuentra más cuentos cortos en este blog.

Mito costarricense de la Cegua

Recuerdo que en un período vacacional, decidí viajar a Centroamérica, pues quería conocer algunos de esos lindos lugares. Mi primera parada fue en Costa Rica, donde me encontré con un guía muy agradable que por las noches nos contaba mitos de su tierra.

Una noche en la que las estrellas iluminaban todo el paisaje, el hombre dijo que bajáramos del autobús y que no sentáramos en círculo a escuchar una aterradora historia que involucraba a un hombre y una mujer.

– La crónica que están a punto de oír se llama la Cegua. Presten mucha atención, ya que ella aparece por estos lares de vez en cuando.

Sucede que un día don Nicolás Hernández salió de la cantina del pueblo sumamente borracho. Por suerte, iba acompañado de uno de sus criados, pues de no haber sido por eso, seguramente habría fallecido al caer en un barranco.

Mito costarricense de la Cegua

Ambas personas iban caminando con dirección a su hogar, cuando el silencio de la noche fue interrumpido de manera intempestiva por un caballo que iba a todo galope.

– A ese ya se le hizo tarde. Seguramente si no llega pronto a su casa, la mujer lo mandará a dormir a la perrera. Dijo riendo don Nicolás.

– No patrón. Yo no creo que su prisa se deba a eso. Más bien pienso que se encontró frente a frente con la Cegua.

– ¿La Cegua? ¿Qué es eso Romualdo?

– No me diga que mi madre nunca le hablo de ella.

– No, en absoluto. Ella sólo fue mi nana. Pero cuéntame, ¿acaso se trata de un mito antiguo?

– Pues mis padres decían que la Cegua tenía el aspecto de una mujer, pero que a todo aquel hombre que no encontraba en su camino, le hacía padecer las más grandes desgracias.

– ¿Si? ¿Cómo era ella?

– Era una muchacha alta, bella, delgada, de cabellos y ojos negros que tenía los labios rojos como el rubí.

– ¡Ay, qué miedo! Te juro Romualdo que esa descripción me puso los pelos de punta. Es el engendro más espantoso que pude imaginar. Dijo a carcajadas don Nicolás.

– Es que eso no es lo malo patrón. Lo que pasaba es que esta criatura se escondía en la noche y cuando veía a un jinete pasar a una distancia cercana, comenzaba a murmurar como si estuvieran a punto de desfallecer: “Por piedad señor, le suplico que me ayude. Necesito que me lleve lo más rápido posible al pueblo siguiente. Mis padres están muy enfermos y en esta bolsa tengo el remedio para curarlos”.

Los señores al notar la inconfesable belleza de la dama, velozmente la subían a su caballo. Sin embargo, a los pocos metros ella emitía unos raros sonidos, los cuales hacían que éstos volvieran la cabeza hacia atrás.

Cuando las pupilas de los hombres hacían contacto con las de la Cegua, la cabeza de ésta se transformaba en un cráneo agujereado de yegua. De sus ojos brotaba fuego y entre sus mandíbulas se podían apreciar unos gigantescos colmillos.

Otra cosa que se me había olvidado mencionarle patrón es que aquellos que de buen corazón la querían llevar a su destino, quedaban en estado vegetal. En tanto quienes querían abusar de ella, morían instantáneamente.

– Mejor ya no hables Romualdo y vámonos a casa. Exclamó aterrado don Nicolás.

Así concluye este mito.

Cupido cupido cupido

Esta leyenda fue compartida por leyendas cortas. Luis, Mauricio y Carlos eran 3 niños que les llamaba mucho la atención jugar a invocar demonios, normalmente lo hacían cogiendo una moneda y diciendo estas palabras “cupido cupido cupido” y si caía tres veces seguidas cara, lo invocaban y podían pedirle algo, a lo que la cara era un sí y el sello un no, y para que el demonio se fuera tenían que decir las mismas palabras pero que cayera en sello.

Normalmente pedían cosas como caramelos, juguetes, salud para sus familiares pero por más que la moneda callera en cara nunca se cumplían. Un día decidieron jugar ellos tres junto a un compañero llamado Lucas al que le hacían matoneo, lograron que callera tres veces cara seguida y empezaron a pedir cosas, pero nada se cumplía.

Decidieron entonces intentar que el demonio se fuera pero nada, lo intentaron más de 20 veces cada uno y no salía tres veces seguidas sello, y Mauricio se desesperó y cuando lanzaron la moneda él dijo “ojala Lucas no hubiera venido”, y de repente todo se oscureció y Lucas fue jalado por unas sombras y tragado por la tierra, salió una sombra negra con dos ojos rojos y les dijo “sigan pidiendo que aquí estaré para cumplirles sus deseos”.

Ellos muy asustados intentaron salir corriendo, pero el demonio aparecía adelante de ellos cada vez que lo hacían, así que intentaron hacer que volviera lanzando la moneda pero no pudieron, entonces ellos le preguntaron “cómo hacemos para que te vayas?” y él dijo “tienen que desear que uno de ustedes desaparezca” , ninguno de ellos quiso hacerlo, así que el demonio enojado rodeo el cuarto con sombras, y Luis asustado y llorando les dijo “perdónenme” y cogió la moneda y la lanzo y mientras esta caía dijo “deseo que yo desaparezca”, la moneda callo en cara y el también fue consumido por la tierra.

Los dos que quedaban le dijeron que ya lo habían hecho y que los dejara en paz, pero el demonio respondió “lo que dije era una broma, yo no controlo la moneda” y desapareció, ellos muy asustados siguieron intentando que la invocación por la moneda se cancelara hasta que lograron que callera tres veces sello, muy asustados se fueron para la casa de Mauricio y allí vieron la misma sombra que les dijo “Nunca debieron jugar con esto” y la tierra los empezó a consumir.

Días después nadie noto que los 4 niños habían desaparecido, y lo más raro era que nadie los recordaba.